Hoy vamos a hablar un poco sobre Vicente Aleixandre, que, a pesar de tener un nombre algo francés, era sevillano y nació en 1898.
Siempre fue una persona enferma, pasó gran parte de su vida postrado en una cama y con muchos problemas de salud pulmonar y de riñón (de hecho, murió a causa de una tuberculosis con 86 años, en 1984) pero destacó por ser una persona risueña y amable. En casi todas las fotos de archivo luce una sonrisa de oreja a oreja. Y si no creéis que esto es cierto... podéis comprobarlo aquí.
Gran parte de su poética le sirvió para poder hacer frente a su enfermedad; definía su poesía como un "entrañable instinto poético", y con entrañable se refería a que le nacía de las entrañas. Concibe su forma de hacer poesía como una especie de vitalismo, como un "maná" que le daba fuerzas para seguir adelante y lo que no puede vivir en el exterior debido a su enfermedad (que le obligaba a guardar constante reposo) lo vive a través de la poesía. Hay rumores que cuentan que Vicente Aleixandre llegó a ser poeta gracias a Dámaso Alonso, quien le prestó una antología de Rubén Darío y comenzó a formarse como poeta. Siempre fueron grandes amigos.
Si pincháis aquí, podréis encontrar varios poemas de Vicente Aleixandre, pero uno de sus poemas más importantes es "La Selva y el Mar":
"La Selva y el Mar" es un poema que, a primera vista" nos puede parecer un tanto extraño, pero es una descripción bastante fidedigna del amor de la naturaleza. Para Vicente Aleixandre, el hombre tiene que fundirse con la naturaleza en un actor de amor, por eso para él la muerte es algo positivo. Así entiende él su poética. Señala que el hombre se tiene que identificar con la naturaleza, ya que proviene de ella, y hay que fundirse con el mundo, porque "es una unidad que lleva en su seno a todo lo existente". Tiene una visión panteísta del universo. Por ello, para él, matar y destruir (salvajemente hablando, inmersos en la naturaleza) también equivale a amar, y la muerte no es algo trágico. Amar es devolver a la criatura que sea ama al todo, a la naturaleza, es decir, sacrificarla. El amor es un simulacro de la muerte. De esto nos habla Vicente Aleixandre en "La Selva y el Mar": en la selva, los tigres que cazan a sus víctimas, realmente lo hacen porque las aman, están borrando sus límites individuales, y con esa fuerza devuelven a la criatura presa al mundo.
Los depredadores siguen su instinto y aman a sus presas. En la selva, está latiendo un corazón, donde no se sabe si es el amor o el odio lo que unen los blancos colmillos de los depredadores: leones, tigres... odian y aman al mismo tiempo. Sin embargo, la figura del hombre aparece en el poema como una especie de presencia menguada. El hombre es civilizado para su desgracia, porque el hombre sería más feliz si estuviera dentro de la naturaleza, porque en la naturaleza late el amor.
Vicente Aleixandre aspira a una última pregunta totalizadora, la síntesis. Entiende al poeta como poseedor de una inspiración total. Para él, todo llegaba por la inspiración, también llamada genio poético, profunda luz creadora, oscura revelación, etc. Esto es una concepción neorromántica de la literatura, donde se considera al poeta como un talentoso y dotado, no como alguien que trabaja sus versos.
Para concluir, os dejamos una entrevista a Vicente Aleixandre del año 1977:
La vida, para Vicente Aleixandre, cae en la muerte y en el amor, y su poesía surrealista ha dejado huella en esta generación del 27 y en toda la historia de la literatura española.
Comentarios
Publicar un comentario